En la primera semana del reto de 5 semanas de escritura terapéutica, propongo el uso de un diario. Y uno de los usos que te recomiendo es como diario de gratitud.
Quiero ampliar un poco sobre lo que te he contado de esta idea. En el email te invitaba a comprarte una libreta especial o reciclar alguna que tuvieras por casa, de esas que a veces compramos en una tentación, con grandes planes para ella, pero no se llevan a cabo. Bueno, ahora tienes la oportunidad de usarla para algo importante.
Al escribir, poner en palabras, los pensamientos que pasan por nuestra cabeza, no nos queda más remedio que pararnos a observarlos. De repente, no son un ruido indescifrable de fondo en nuestro cerebro durante todo el día. Si no que los escuchamos activamente y los bajamos al papel. Aunque no parezca mucho, ya solo ese gesto cambia nuestra manera de relacionarnos con ellos.
En el reto te daba diferentes propuestas para usar tu diario de forma terapéutica. En este artículo quiero profundizar un poco en el diario de gratitud.
Diario de gratitud
¿Por qué es interesante llevar un diario de gratitud? Aunque muchas prácticas espirituales incorporan la idea de la gratitud, el fin de esta propuesta no es que estés agradecida, si no ayudar a tu cerebro a modificar la manera que tiene de procesar la información.
Resulta que nuestro cerebro, evolutivamente, tiene un sesgo de negatividad. Nos fijamos y nos quedamos más con las cosas malas que nos pasan. Esto tiene una función protectora, quiere que recordemos cosas importantes que nos ayuden a protegernos y evitar peligros en el futuro. Pero en un mundo donde reina la sobreinformación, este mecanismo de defensa se sobrealimenta en detrimento de nuestro bienestar.
No solo nos pasan cosas malas, si no que recibimos una cantidad enorme de información sobre cosas malas que pasan en todo el planeta de forma constante. Los medios de información además saben que las noticias que provocan emociones negativas, nos mantienen más pegados a la pantalla y, por lo tanto, lo explotan.
Así que es muy importante que trabajemos de forma activa para intentar compensar este sesgo. Un diario de gratitud nos ayuda precisamente a eso, a cambiar el foco y cultivar la costumbre de mirar y enfocarnos en otra parte de la realidad que está ahí, a la que no prestamos tanta atención.
No hace falta tener grandes cosas por las que sentir agradecimiento, al revés, es mucho más rico buscar las pequeñas cosas, esas que están siempre en nuestro día a día y pasan desapercibidas. Porque esas son las cosas que seguirán estando ahí cuando vengan tiempos difíciles y nos encontremos con retos en la vida y siempre podremos volver a ellas para sentir pequeños momentos de felicidad o de paz en medio de la tormenta.
Cómo usar la idea del diario de gratitud
Soy una persona a la que le ayudan mucho los ejemplos. Así que te voy a contar cómo yo introduzco esta práctica en mi día a día y lo que he notado.
Confieso que no lo hago por escrito, me gusta hacerlo con mi hijo, en la cama, antes de contar el cuento. Ahí nos preguntamos por qué damos gracias ese día y aquí te comparto algunas de las cosas que suelen salir:
Yo doy gracias por…
- Ese ataque de risa que nos ha dado antes, que hemos llorado y todo.
- Porque la cena estaba muy rica.
- Porque esta mañana he salido a la terraza y se había abierto una de las flores moradas tan bonitas.
- Por cantar en el coche antes de entrar en el cole nuestra canción preferida a grito pelado.
Es muy bonito hacerlo con él porque así los dos nos vamos a dormir con una sensación agradable. Solemos acompañarlo de un masajito de orejas para activar el nervio vago y terminamos con una relajación con la que nos quedamos fritos.
Lo que yo he notado después de hacer esto durante meses, es que ya durante el día, estoy mucho más atenta a las cosas buenas. Es como si mis ojos estuvieran más abiertos a la belleza de la existencia.
¿Qué cosas son las que te hacen sentir agradecida a ti?


Yo hago mi ritual de agradecimiento por las mañanas, con agradecimientos «fijos», y otros que incorporo según los días; a veces también por las noches, y en ambos casos, de viva voz.
Por escrito, hago con mi hija el «Bote de la Felicidad», y eso sí es por escrito, antes de acostarnos. Y es muy chulo hacerlo con ella 🥰💜
Bote de la felicidad, ¡Me encanta la idea! Igual te la copio