Hoy quiero hablarte de la idea de usar la creatividad para suavizar la ansiedad. El otro día estaba escuchando un podcast americano que sigo desde hace un par de años, We can do hard things. Las anfitrionas son dos hermanas y la mujer de una de ellas, que conversan con el corazón abierto sobre todos los temas importantes de la vida. De vez en cuando traen interesantes invitadas expertas en diferentes temas. Una invitada recurrente en el podcast es Martha Beck, socióloga americana que se ha convertido en coach de vida y escrito varios best sellers.
En este episodio hablaban de la ansiedad, mi vieja amiga, así que puse especial atención. Desde niña siempre he tenido mucha ansiedad y aún hoy me acompaña en mi vida diaria. Así que, como la psicología es uno de mis intereses especiales, me intriga todo lo que se va estudiando sobre el tema y, sobre todo, encontrar herramientas para suavizarla. Porque, todas las emociones son necesarias y hay que saber escucharlas, pero la ansiedad, colega, es la que peor llevo de todas. Bueno, ahí ahí con la tristeza, pero la ansiedad me visita mucho más a menudo.

Volviendo a Martha Beck, lo interesante es que ella ha escrito un nuevo libro (Beyond anxiety) en el que habla del uso de la creatividad como herramienta para disminuir la ansiedad.
En su libro relaciona el hemisferio izquierdo del cerebro con las espirales de ansiedad.
¿Cómo funciona la ansiedad?
La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante una situación de peligro. Si tienes un león delante, tu cuerpo se prepara para la lucha o la huida. Para ello debe de aumentar el flujo sanguíneo hacia las extremidades y entonces acelera tu corazón. Todo tu cuerpo se tensa, corres, te pones a salvo, compruebas que el león se ha ido y poco a poco, vuelves a la calma.
Pero en nuestro mundo actual, no solemos encontrarnos con leones. Los peligros son otros, más complejos, menos tangibles: el cambio climático, la violencia contra las mujeres, la inestabilidad laboral, la inflación, el precio de los alquileres... Cosas sobre las que muchas veces, no tenemos ningún poder de acción ni posibilidad de cambiarlas rápidamente. Entonces entramos en ansiedad y se da la respuesta fisiológica de huida o lucha, todo nuestro cuerpo se activa, pero, la mayor parte de las veces, ni huimos ni luchamos porque el peligro que estamos sintiendo no requiere ese tipo de respuesta. Y, como no hemos descargado toda esa energía, tampoco volvemos a la calma. Además muchas veces agrandamos la ansiedad y la perpetuamos pensando mucho sobre ella, dándole vueltas, contándonos historias, etc.
Con la cantidad de información negativa a la que nos exponemos a diario, acabamos en un estado de ansiedad prácticamente perpetuo. Y, como todo el mundo tiene ansiedad, se contagia y se multiplica, como una epidemia.
Si no podemos cambiar la realidad, la única forma de cambiar nuestra respuesta es enseñarle a nuestros cerebros que hay otro camino.
¿Qué tiene que ver la creatividad con la ansiedad?
Pues resulta que lo que observó Martha Beck es que cuando hay ansiedad no hay creatividad. ¿Quién va a sentir inspiración cuando siente que el mundo se está hundiendo bajo sus pies? Entonces, cuando hay creatividad, no hay ansiedad.
Si en vez de seguir activando tanto las zonas cerebrales que racionalizan todo, que al final contribuyen a la espiral de ansiedad, activamos las zonas que generan curiosidad, maravilla, compasión y admiración… Estaremos enseñando a nuestro cerebro a mirar y estar en el mundo de forma diferente y menos ansiosa.
A mí personalmente me gusta la idea, intentar despertar el lado creativo. Al igual que hablábamos en el post sobre el diario de gratitud, se trata de ir cambiando poco a poco la manera con la que nuestro cerebro se relaciona con el mundo con el fin de sentirnos mejor.
Un ejercicio para disipar la ansiedad
Voy a compartir contigo un ejercicio traducido del libro de Martha Beck para poder salir de la espiral de ansiedad.
- Siente tu ansiedad durante unos segundos
- Deja marchar ese pensamiento y piensa y apunta tres cosas que te encante saborear. Imagínate saboreándolas
- Ahora piensa y apunta tres cosas que te encante escuchar y imagínate escuchándolas
- Ahora piensa y apunta tres cosas que te encante ver e intenta recrearlas en tu mente
- Ahora apunta tres cosas que te encante olfatear e intenta evocar esos olores
- Ahora apunta tres cosas que te encante sentir en tu piel e imagínate tocándolas.
- Intenta imaginar un escenario donde estén la mayoría de los elementos que has apuntado. Escribe una pequeña descripción de esta escena en tiempo presente.
- Intenta describir las emociones y las sensaciones físicas que aparecen cuando evocas esta situación imaginaria.
- Ahora date cuenta de qué ha pasado con tu ansiedad mientras estabas haciendo este ejercicio
¡Comparte tu experiencia conmigo en los comentarios!


0 Comentarios