La migración asturiana a Argentina: Historias que inspiran literatura

La migración asturiana a Argentina ha sido un fenómeno que ha tocado el destino de millones de familias. Durante el siglo XX miles de españoles, en especial asturianos y gallegos, cruzaron el océano en busca de una vida mejor. Dejaban atrás un país castigado por la pobreza y la guerra para probar suerte en un país floreciente que los recibió con los brazos abiertos.

Esta diáspora marcó las vidas de las personas que partieron y también ha dejado una profunda huella en la cultura y la literatura. Historias de personas intrépidas, de nostalgia, adaptación y desarraigo, como la que se cuenta en La hija del rojo.

La migración asturiana a Argentina durante el siglo XX

Desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, Argentina se convirtió en uno de los destinos preferidos para los inmigrantes europeos. España fue uno de los países que tuvo un mayor flujo migratorio por varias razones:

  • La existencia de una crisis económica y social provocada por la inestabilidad política, la falta de empleo y la pobreza, empujaron a muchas familias a emigrar.
  • La guerra civil y la posguerra empujaron a muchos republicanos a buscar refugio en Argentina debido a la represión y la persecución del franquismo.
  • Argentina era vista como la tierra de las oportunidades, con una economía en auge que prometía condiciones de vida mucho mejores a las de nuestro país.

Entre los que emigraron, predominaron los gallegos, vascos y asturianos. En Argentina nos llaman gallegos a todos los españoles, cariñosa o despectivamente, según la ocasión 😉

La comunidad asturiana en Argentina: identidad y nostalgia

Como muchos inmigrantes, los asturianos llevaron consigo tradiciones y costumbres que muchas veces se vieron reforzadas en su nuevo hogar. Los centros asturianos se convirtieron en el epicentro de la vida comunitaria en el extranjero, permitiendo preservar el folklore, la gastronomía y la lengua.

Los eventos celebrados en estos lugares ofrecían la oportunidad de encontrarse con una comunidad que servía de apoyo en una integración que no siempre fue fácil, ya que se enfrentaban a discriminación, condiciones económicas precarias y la nostalgia por la tierra natal y las familias que habían dejado atrás.

La comunidad asturiana creaba entramados de redes de apoyo en los diferentes barrios y ayudaba a preservar la identidad lejos del hogar.

La diáspora en la literatura

Muchas son las novelas que encuentran inspiración en la aventura que supuso emigrar en el siglo XX. Leyendo Las cenizas de Ángela, de Frank McCourt, fue cuando sentí que la historia de mi familia también merecía ser contada. En La hija del rojo, la historia de Mercedes y Pili refleja la realidad de muchas jóvenes que viajaron solas a Argentina en busca de un futuro mejor.

La migración europea a Argentina creó una sociedad que es un crisol de diferentes culturas, plagado de combinaciones de nombres latinos con apellidos impronunciables y una cultura y gastronomía variada y única. 

Luego hijas y nietos de migrantes, hemos hecho el camino de vuelta a Europa quedando en tierra de nadie. Yo nací en Argentina pero allí soy una gallega más (nieta de asturianos, biznieta de ingleses), en España soy una española rara, un poco guiri, que no conoce muchas expresiones populares y no sabe los nombres correctos para los cachivaches del hogar.

Foto: Archivo Ruiz Vernaca, IPCE, Ministerio de Cultura y Deporte.

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