Mujeres en la guerra civil, heroínas invisibles

Las mujeres en la guerra civil fueron las grandes olvidadas en los libros de historia. Como en tantas ocasiones, fueron heroínas invisibles que sostenían todo desde las bambalinas para que otros se llevaran el reconocimiento y el mérito. Hoy vamos a homenajear a esas mujeres que vivieron la Guerra Civil española, visibilizando su contribución en un conflicto que nos ha marcado como sociedad.

Situación de las mujeres antes de la guerra civil

Antes del estallido de la guerra, durante la segunda república, las mujeres españolas estaban luchando por conseguir la igualdad. Desde la década de los años 20, muchas mujeres estaban descontentas con el rol subordinado al que estaban abocadas. El nacimiento del movimiento feminista en nuestro país a principios del siglo XX trajo avances muy importates, como el derecho al voto, el acceso a cargos públicos, la albafebitación o el derecho al empleo. Las mujeres pudieron conseguir un protagonismo en la esfera pública y un nivel participación, del que no volverían a gozar hasta medio siglo después, ya que el estallido de la guerra echó por tierra todo lo conseguido hasta el momento.

El papel de las mujeres en la guerra civil española

Tras el estallido de la guerra, las mujeres tuvieron que reubicarse dentro de la nueva situación.

Mujeres en el frente

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Public domain, via Wikimedia Commons

Al comienzo de la guerra, las republicanas tuvieron la posibilidad de luchar en el frente, unas 7000 se alistaron para combatir activamente. Aunque al principio fueron elogiadas por su valentía, la realidad en el frente fue muy dura para ellas, ya que sus propios compañeros las despreciaban y ridiculizaban. A pesar de los avances logrados, el sexismo reinaba entre políticos y mandos del ejército republicano, con lo cual, sintiéndose amenazados por la presencia de mujeres en el frente a partir de 1937, fueron relegadas a la retaguardia.

Mujeres en la retaguardia

La vida de las mujeres en la retaguardia también cambió abruptamente con el estallido de la guerra. La marcha de los hombres al frente, dejó un vacío de mano de obra en las fábricas y muchas entraron a tener un papel importante en mantener todas las infraestructuras y servicios en funcionamiento en este periodo.

Ellas fueron también las encargadas de sostener la vida lejos del frente. Haciendo malabarismos para alimentar y cuidar de todos con una escasez de recursos brutal. Ellas caminaron kilómetros para buscar agua o alimentos, hicieron colas interminables y luego hicieron milagros con las míseras raciones que recibían, dejando de comer para garantizar que sus hijos tuvieran un mínimo de alimento. Se convirtieron en cabezas de familia invisibles ante la ausencia de los varones, soportaron tratos vejatorios y abusos al verse obligadas a participar más en la vida pública para sacar a sus familias adelante. 

Kati Horna (Kati Deusch). 1937. (During Spanish Civil War), CC BY-SA 4.0

Muchas mujeres fueron brutalmente represaliadas por los sublevados 

En Candás, 8 mujeres fueron detenidas y torturadas, para terminar siendo arrojadas al mar desde el Cabo de Peñas. Al día siguiente, el mar devolvió alguno de sus cuerpos, haciendo imposible tapar la verdad. Su historia puede conocerse a través del documental La historia olvidada de Les Candases.

En Madrid, las 13 rosas, de las cuales 9 eran menores de edad, fueron fusiladas por su afiliación a las Juventudes Socialistas Unificadas.

Y, a pesar de todo su trabajo incansable, de su capacidad extraordinaria y su gran sacrificio, sus nombres quedaron fuera de los libros de texto. Esta es una de las razones que me impulsó a hacer un homenaje a las mujeres durante la guerra, contando la historia de mi bisabuela y sus cinco hijas, en mi novela La hija del rojo.

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